Carta 53 a Laura – El ego

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Londres, 2 de Agosto del 2016

Ya no busco la perfección Laura, estaría de más que con mi mala memoria intente dar cuenta de todos los instantes que tejieron mis caminos hasta este punto. La Osa Mayor resplandeció gigante sobre mi cabeza, el mundo giró como si fuera yo el eje. En ese momento tuve una revelación, supe que era yo esclavo de mí mismo. Es el ego Laura, el ego que dejé hoy sobre la mesa junto a los platos sucios del desayuno. Llevo noches soñando cosas raras, despierto confundido sin recordar nada.  No pretendo enumerarte los días que llevo sin saber si estoy dormido o estoy despierto, pero si quiero decirte que esas cosas que a estas alturas de la vida a vos te inquietan, son las mismas que a mí me producen mareo. Ya no entiendo de manos entrelazadas y esas canciones de amor que se que se inventan. Quiero tomar tu mano te decía a los quince con la inquietud y el miedo de no ser para ti suficiente. Quiero tomar tu mano te dije y yo no recuerdo si vos la tomaste o no, pero ahora caigo en que todo aquello era sólo una treta mía para poseerte. Querer Laura, querer es sinónimo de deseo. Yo por ejemplo, si deseo que esa ola que viene hacia mí rompa justo en el momento en el que espero y bese los pies en mi orilla, la ola no se rompe.

Con el amor de siempre,

Juan

 

Carrusel

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Carta 87 a Laura – Ratas, ratones y raticos

Londres, 16 de Octubre, 2016

Querida Laura,

A la edad de 3o conocí la desesperación y la soledad, no esa soledad que te deja sola, sino esa soledad que te obliga a acompañarte a ti mismo. Había cruzado el Atlántico con terrible miedo del sonido de turbinas, no zucumbí en el aterrizaje y sin embargo todas mis estructuras se derrumbaron cundo pisé tierra “firme”, nada más firme que la tierra y “nada” más firme que la tierra. De pronto me encuentro sumergido en un profundo silencio, con irremediables ganas de hablar, de pronunciarme, de gritarle al mundo que he llegado, sin embargo entro a la tienda y quiero preguntar por el detetgente sin saber como pronunciarlo. Sentí por vez primera verguenza de mí mismo. No hice cuestionamientos ni preguntas como siempre, simplente agarré la libra de arroz que necesitaba para alimentarme la semana siguiente hasta que aprendiera a pronunciar la palabra “rice”.Y así, los meses siguientes, en el laberinto, la casa de locos, aprendí todo lo que es ser frenético. Adopté la conducta del zorro urbano, aquel que aparece en las noches y no se acerca pero de vez en cuando dirige una mirada para despertar misterio o atención (pregunten al zorro, yo adopté su astucia, no él la mía). Meses después no sé si ellos me hablaron o les hablé yo primero. Nos había unido lo que a nosotros, zorros urbanos, nos intimidaba. Casi todos  éramos como recien nacidos, de edades, nacionalidades e historias diferentes. Habíamos llegamos todos zorritos por vez primera al mismo lugar. En la hora primera del parto, llegamos confundidos y felices. No hubo llanto pero hubo risas y besos e historias cruzadas. Luego al día, a las semanas siguientes, tuvimos que aprender a saludar con la preocuapación del qué dirán.  Unos más que otros porque la preocupación era mía y no suya (para colmo era invierno no podía usar mis Ray-Ban). Con el tiempo y después del nacimiento aprendimos a comunicarnos, los cautos, los fieles, los confundidos, los adictos, los que no saben qué mierda en la vida y aquellos que se mantienen al margen porque son los mejores. Aprendimos a conocernos y a desconocernos. Y dudamos, y dormimos juntos y engordamos juntos y nos emborrachamos juntos y a veces nos drogamos juntos. Hasta que el laberinto de  paredes blancas se convirtió en un revulicio de ratas. A mis treinta, descubrí que las ratitas no son tan ratas, y que mientras más blanco es el laberinto es más oscuro.

Te amo aún,

Carrusel

Carta 54 a Laura, – Confor Zone Diana Carrusel

Londres, 15 de Agosto del 2015

Querida Laura,

Hace tiempo que no me siento frente a la pantalla como hoy con el sólo pretexto de escribirte. La vida me distrae, me he enfrentado a mis complejos como nunca, hablo menos, observo más. Dirás con sorpresa y confundida que eso no puede suceder, te preguntarás ¿Cómo ha sucedido?. Pues si Laura, me toma el cincuenta por ciento del tiempo entender lo que la gente dice, el otro cincuenta pienso qué decir y con eso ya no me queda tiempo suficiente para aportar a la conversación o romper la zona de confort  (yo pienso que es lo mismo). Tú me juzgabas por no escuchar y ahora lo entiendo, no he dejado de interrumpir las conversaciones, no sé si lo hago por costumbre, porque no tengo nada que decir o porque tengo el ego herido. Pero tengo ahora la piel blanda, el oído atento y la mirada dispersa. Dudosa me miras, pregunta entonces ¿De qué color es el cielo?, si dices azul, te diré que la ciencia lo comprueba, la repuesta es no, el cielo que es azul a tus ojos no lo es,  dirás ¿Cómo?! con esa sonrisa linda, que me obliga a interrogar mis estructuras, todo mi pasado, todas las canciones que he escuchado, todos los libros que he leído y todas las montañas que no escalé por miedo a quedar sin respiración o  tener que dejar de fumar. Escucha Laura,  hay diferentes maneras de vivir la vida, puedes vivir de la manera que percibas es la mejor, puedes vivir la vida de un modo anónimo (observador), puedes vivir la vida del modo que te lo han contado, puedes vivir de modo que complazcas a tus padres tu religión o te asegures un plato de comida (que es lo mismo).  Si te sientes completa y firme, huye. Porque en ese momento dejarás de cuestionarte a ti misma, asumirás lo evidente por cierto. Habrás muerto entonces.

Con todo mi amor,

Juan

Crímenes imperfectos – Carta 45 a Laura

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“Laura, I just killed her. Pulled my gun against her head.
Pulled my trigger now she is dead”

Londres, 26 de Junio del 2016.

Laura,

Me compré un arma por el susto de que en esta ciudad matan a pobres corazones.¿Cuántas veces me he muerto por vos? Ya estoy un bastante harto de tanto invierno, subí al Stonehenge y me cagué de frío más que en el Cotopaxi. Yo no le he hecho caso a eso de que fumar mata y de que de el amor hay que cuidarse, Pedro yo también quiero ser boxeador. Pero a estas alturas tengo a la mano un arma, y no blanca como ella. La noche menos pensada entré al cuarto, confieso que un poco ebrio y un poco vuelto mierda y ella estaba ahí. Al verla pensé, qué cadaver tan exquisito. Me acuso culpable de robarle su palidez, me derroto, me entrego y la pinto exacto como en mis sueños. Qué cadaver tan exquisito. Me siento orgulloso a ver mi obra y luego me digo “If you’re going yo go, go all the way” Y voy all of the way, termino exahusto. A la mañana siguiente pienso que blanca era aburrida, pero era blanca, pura. Ahora es un cadáver exquisito que no sé cuánto tiempo pueda guardar su aroma. Salgo del cuarto, cierro la puerta con actitud sospechosa, bajo las escaleras del blanco laberinto, los ratoncitos pasean, estoy sobrio, inevitablemente sobrio. Me encuentro a la recepionista y pienso, lo sabe todo o está coqueteando conmigo. Bajo la mirada, no porque no me guste el contacto visual, sino porque pienso que me ha descubierto y yo pienso una vez más en entregarme.

Carrusel

Letter 30 to Laura – Monviso Expedition

MEMORIAS DE UN CORAZÓN RETORCIDO

savigliano_monviso_fotoRuggieroFilannino_blog1 MONVISO-ITALY

Dedicated to Simone,

Italy, March 2015

Laura,

Just a few words to let you know… I was in my room, you know it isn’t big but I have enough space to feel confortable with myself. I woke up early in the morning (you would say it sounds weird and I would agree with you but I just had a feeling). I opened the curtains, conscious about myself like never before. My window looked like a painting. The Monviso was standing there, right in front of my little window, superb, imposing. I’ve been looking at it for 15 years. I couldn’t even describe or explain how many secrets we have shared, even when we don’t know each other.We’ve been silent partners in crime, Monviso, my window and me. I made up mind to go to meet him. I’m climbing Monviso in a couple of days. It sounds to me like a…

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Just kids a poem by Alex / London Spring’16

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I got lost in my own head
I was desperate obsessive
a repulsive need to see you.

I thought
I’m never quitting smoking
what a glorious unknowable enigma you are.

Bitter and restless anxiety
but
Are you insane?
We’re just kids
It’s a good thing
to be strange and adventurous
a fearless and magical reincarnation.

If anything
I think we should drink more.

Where are yo now?
I don’t care
my mind stopped hurting.

Alex

London / Spring’16

Objects of desire a poem by Diana Carrusel

London,May 26th 2016

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Objects of desire
You’ve been bloody delicious
darkly addictive
and super-mysterious.

Where are you now bright sparks?
I believe in living the moment
romantic or sexual love
that’s all right.

Life changed and I took a turn for the dark side
I was able to express myself
the emotion hit me and I started singing
it’s hard to imagine in real life.

Believe it
life changed
lovers and lovers.

I’m a dangerous woman walking on the moon
I’m a romantic fantasy
it’s good to be awkard
I don’t understand people
“Sorry”.

Carrusel